Con el paso de los años, el ejercicio de la memoria histórica se va volviendo inevitablemente más lejano y compartimentado, encajando en el formato de un debate polarizado de fácil referencia pero de baja autenticidad. Un inesperado cruce televisivo sirve para recuperar momentáneamente el peso y el espesor de la Historia con mayúscula. Esta columna propone apoyarse en esos momentos preciosos para dejar que la conciencia del pasado irrumpa en el presente y resistirse a la levedad, tan insoportable.

La pesadez se titula la columna que escribí y que acaba de ser publicada en la revista digital La Tecl@ Eñe. Críticas y comentarios son, por supuesto, bienvenidos, ya sea en este post o (mejor) en la página del propio artículo.